Mateo 3:16-17

Mateo 3:16-17 Compartelo



Lunes, Junio 19 del 2017

 

“Y Jesús,

después que fue bautizado,

subió luego del agua;

y he aquí los cielos le fueron abiertos,

y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma,

y venía sobre él.

Y hubo una voz de los cielos, que decía:

Este es mi Hijo amado,

en quien tengo complacencia.”

 

Es una escena hermosa:

 

Juan el Bautista ha estado bautizando muchos del pueblo de Dios en el Rio Jordán – bautizándolos con agua para arrepentimiento, como el mismo dijo.

 

Luego aparece Jesús, su primo. Y El también pide ser bautizado. Juan vacila y se opone… Después de todo, él es muy consciente de que Jesús es mayor que él, que él no es digno de cargar ni de desatar Sus sandalias.

 

Mas sin embargo, para que se cumpla toda justicia – para que Jesús cumpliera con todo lo que Dios Le pidió – Juan Lo bautiza.

 

Entonces, ante los ojos y los oídos de todos los que estaban presentes, sucede algo milagroso:

 

-       se abre el cielo

-       el Espíritu de Dios desciende como una paloma y reposa sobre Jesús

-       y se escucha una voz del cielo: “Este es Mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.”

 

En un momento divino exquisito de gloria, la Trinidad – Dios Padre y Dios  Hijo y Dios Espíritu Santo – se reveló a la humanidad: Jesús encarnado como hombre, el Espíritu reposando como una paloma de paz sobre El, y la voz del Padre celestial afirmando Su amor y Su complacencia en El.

 

No me puedo imaginar un momento más glorioso! Aquel que ha venido para bautizarnos en el Espíritu Santo y en fuego, sometiéndose a un bautismo de agua por Su primo. Y al hacer eso – al obedecer en toda humildad y al cumplir la justicia de Su Padre – el Espíritu viene a reposar sombre El en paz, y la voz de Su Padre proclama Su eterno amor y deleite en El!

 

Mateo 3:16-17: definitivamente vale la pena memorizar y guardarlo en nuestro corazones!



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